4.3.09
Miércoles
que me subieras a ese raíl de tu sonrisa,
que me miraras de reojo,
que me regalaras un pedacito de vida.
Te pediría
que inventaras un mar de deseos,
que imaginaras un sabio corcel,
un girasol despistado,
una lágrima helada,
y una sábana de besos.
En esta tarde te pediría
lo que eres cada tarde.
Sólo.
Tú.
30.1.09
[En] Blanco
La nieve te escupe directamente a los ojos.
Asco.
Cielo mudo, suelo mudo.
Y desearías que te escupieran también.
La indiferencia.
Día en blanco.
La gente se esconde bajo el abrigo.
Para no mirarte a la cara.
Tu fracaso.
No va a dejar de nevar.
Aunque la rabia te intoxique.
A lo mejor los copos te hacen cosquillas.
Absurdo.
Solo te puedes reír.
Ceguera.
Pararse y oír al suelo, al cielo.
Escuchar los murmullos de los abrigos.
Día blanco.
15.1.09
Impotencia, Indiferencia
Oscuro tinte,
indolente ocultador, sicario
¿de la intención,
o de la ficción de uno mismo?
No tienes sentido,
en los mismos términos
te deshojas, mostrando
tu intención;
o tu ficción.
14.12.08
Numo
Numo era bajito y llevaba una gabardina. Siempre. Las gabardinas son impermeables y no dejan que cale la lluvia.
También llevaba siempre sombrero de copa. Sabía que los recuerdos llevan un paracaídas, y cuando menos se lo espera uno, saltan desde la coronilla y aterrizan en cualquier otro mundo.
Numo solo comía lacasitos rojos. Bien sabido es que son buenos para la memoria. Guardaba los de otros colores en tarros vacíos de mermelada. Estaban apilados llenando las paredes de su habitación. Y tenía una memoria de elefante.
Desde su cama podía asomarse a una ventanita de bohardilla. Sacaba la cabeza en su tejado y miraba a su alrededor a otros tejados destartalados con otras ventanitas de bohardilla. Sabía que debajo de cada una latía una respiración.

Ayer, en mitad de la noche Numo se despertó. Mil gotas llamaban en su cristal. O quizá sonaran dentro de su sombrero.
Le pesaba la cabeza y tenía tapados los oídos. Separó un par de lacasitos rojos, se los metió en la boca y se sentó en la cama a pensar.
Numo tenía memoria de elefante.
Le costaba mantener la cabeza erguida, porque a cada minuto le pesaba más. Unas espirales en las sienes y detrás de los ojos le estaban empezando a doler.
Numo pensaba, pensaba, y sus pensamientos traqueteaban contra el ala del sombrero. Cada vez se golpeaban más fuerte, y algunos se hacían añicos al chocar. Se llevaba las manos a la cabeza para sujetarla bien; pesaba mucho y el sombrero amenazaba con caerse.
Las sacudidas le bajaban por los brazos, que apenas tenían fuerza ya. La habitación entera vibraba, algunos tarros caían y bañaban el suelo de colores. Todos menos el rojo.
Los lacasitos botaban sobre la tarima como si tuvieran vida propia, las vigas crujían en el techo.
Entonces el sombrero salió despedido y quedó inmóvil en una esquina. Y todo enmudeció, y se paró el tiempo.
Numo lo vio. No había ningún sombrero. Un elefante le miraba con ojos brillantes.
Y vio sus ideas derramarse.
Descubrió que los besos son amarillos y a veces sonríen desde la copa de un árbol.
Que las palabras pueden meterse en la nariz y le hacen a uno estornudar.
Que las sonrisas pueden estar escondidas en un baúl de cacahuetes, y al coger un puñado uno puede tener la suerte de llevarse una o dos entre los dedos.
La ventana se había abierto y el agua entraba en un cuadrado de su memoria. Numo se quitó la gabardina y dejó que le empapara la espalda, y después la cara, y la risa. Y se dejó caer entre lacasitos de colores. Todos menos el rojo.
5.12.08
Vida/s? (Segundo capítulo)
2.12.08
2 de diciembre...
2 de mis dedos tratan de despegar el troquel. Nunca se creyeron el placebo del abrefácil, siguen impregnándose de tropiezos. Al fin ganan la batalla, y descubren el bombón vestido de nostalgia y relleno de esperanza. 2 son las ventanas de cartón que me miran desde la mesilla, que me recuerdan cada hora que llevo sin respirar. 2 veces ha tenido que gritar hoy el despertador para arrancarme de tu lado y sacar las plantas de mis pies al frío del pasillo. 2 cucharaditas de café para camuflar los posos del cansancio, para ocultar que nos dieron 2 veces las 2, y que no sé arrepentirme por ello. Y 2 caricias me recorren, la tuya, la mía, ¿o no son 2?
1.12.08
Hora/s?
los minutos
entre las cuerdas vocales.
Sangran segundos,
doliendo enteros,
cayendo pacientemente
sobre tu ausencia,
degustando con inquina
cada paso
en su hiriente recorrido.
Días
Nítidamente diáfano, el último rayo del atardecer se refleja insidiosamente, con textura de antiguo, en el raíl abandonado. Sin prisa, asciende lamiendo de forma cálida el contorno desnudo de la silueta inmóvil.
El leve sonido del agua intentando esquivar cada piedra acompaña a una sutil brisa que no consigue erizar el vello de su piel, ni camuflar con un escalofrío el dolor que le ahoga desde el pecho, incomprensible al sentirse vacío.
13.11.08
La sangre brota en forma de cristales semiempañados moviéndose hacia el sitio más alejado de su alcance, a la vez que al punto menos ciego de su cuerpo.
La pequeña distancia que separó un último deseo sin cumplir se disuelve entre el ruido de las hojas al caer, hacia el Este, mientras se concentra opresivamente en el pecho, arqueando cada vértebra, exhalando el dolor en un grito que entumece.
12.11.08
Vivo en una caja para personas. Es un cuadrado perfecto y no tiene tapa. Nosotros no nos escapamos. El techo es cielo negro de salón de actos con una bola blanca que dice tener cara de luna.
Las cajas a veces guardan sorpresas, aunque nunca dejan de ser cajas. Esta ahora está custodiada por una veintena de paquetes enormes de papel. Proyectan sus formas torpes rodeándose de luz naranja.
Pasan caras de noviembre, enfundadas en abrigos y cogidas del brazo. Sonrisas de frío, pasos ligeros, se cruzan desde todas las direcciones. Pero no dicen nada, todas tienen su cometido en la caja. Y yo también debería tenerlo.
Las campanadas me sacan de este mundo iluminado. Se ha hecho la hora. Me dirijo a una esquina y doy por terminada mi tarea de hoy. Mi caja es un cuadrado perfecto y no tiene tapa. Nosotros no nos escapamos.
1.11.08
Relatividad
se detenga
a la espera de que
en su superficie,
El deseo se refleja
oscura letanía
deslizándose por la
avanzan cuesta arriba,
Imperturbables,
de la memoria.
incesante pulso
se destilan en el
irregularmente perfectas
Cristalinas esferas
30.10.08
Otoño
El cielo lleva hoy
un alma de plomo.
Se abraza a las ventanas.
Ajeno a las personas.
Mil ojos amarillos sonríen
desde las copas de los árboles.
Ajenos al otoño
que cruje bajo mis botas
y se mete en mis pulmones.
Duele pisar esta alfombra
de pensamientos marchitos
que yacen empapados.
No quieren volver…
19.10.08
Tiovivo
Al cruzar la calle, espero a que el tranvía doble la esquina delante de mí. Pasa tan cerca que podría tocarlo si estirara el brazo. Camina tranquilo, como un enorme gusano que se va comiendo la ciudad. Es el dueño de la calle y lo sabe muy bien.
Pasan ventanas cargadas de gente, y finalmente gira entero y desaparece. Pero ahora ya no está la calle. Todo ha empezado a girar con el tranvía. Giran los cables, las casas, las bicicletas y los adoquines. Siguen ese movimiento lento que los va a llevar al mismo sitio una y otra vez. Este es el tiovivo en el que tantas veces he entrado.
Me dejo llevar por el suave movimiento bajo mis pies. Mecida en estas vueltas veo soldados de plomo e infinitas canicas. Veo cortinas rojas que tiemblan a la luz de unas velas.
Quizás aprenda hoy cómo se abre un cacahuete...
16.10.08
Costillas rasgadas
de color nublado.
El sobre respira
bajo mis dedos torpes.
Tiembla la lluvia en mis oídos.
Tiembla cada gota
en mi pecho,
en mis manos,
en mi garganta,
y en mis lágrimas.
8.10.08
7.10.08
Obnubilación
Sombras que se esconden
dentro de las sombras.
Avanzo por los
intrincados corredores
entre la bruma de
voces, recodos, ideas,
formas, esquinas,
proyectos, café,
secretos, risas…
Ecos de hormigón y cristal,
retumban las pisadas
latiendo los segundos
que tardaré en llegar.
1.10.08
Pensamientos
Semilla incipiente
de aroma en rojo,
precipita retazos
de una brizna
coloreada de dulce.
La altura del tallo
ahoga las sombras
anegando de claridad
el pozo de alas negras.
Crece imperecedera
la veta, segura
de poseer la luz
que la envuelve.
18.9.08
La espera...
Los adoquines relucen
los restos del verano.
Una silueta camina
calle arriba.
Paso decidido,
paso desenfadado.
Solo puedo ver su sombra,
cuesta arriba,
desafiando
a los restos del verano.
Palpita el sol sobre el suelo,
latiendo los segundos
que tardarás en llegar.
17.9.08
11.9.08
Traffic lights
8.9.08
7.9.08
Encuentro
- (Se hiela, funde, quema, ahoga,
ansía, entumece, duele, explota,
se anquilosa, mutila, muere, desboca,
oscurece, araña, quiebra, destroza,
se rasga, retuerce, ruge, agoniza
cada átomo de mi ser
tras apenas un atisbo
de tus pupilas asesinas.)
- Hola.
- Hola.
Ventana entre la hiedra
Ventana entre la hiedra,
encarando al frío Norte,
el marco incorruptible
en la penumbra envejecido;
los cristales, polvorientos,
se quiebran mecidos
en el recuerdo
de rijosos quejidos
arrancados al viejo colchón
ya raído por el dolor.
Ventana entre la hiedra,
el alba del valle
llorará la memoria
de la melodía atemporal
de tus bisagras.
6.9.08
Ríos, ríos de hielo
corrían en vez de sangre.
Los músculos papilares, como
estalactitas de fría piedra caliza,
sujetaban las paredes agrietadas
de la caverna cardíaca,
vomitando bocanadas
de glaciares ensangrentados
a cada latido.
Sentía como si cada nervio
de su cuerpo estuviera enredado
en un tallo de rosa de cristal
con sus mil espinas clavándose en él.
Y creía el maldito sol
que calentando su piel podría fundir
los afilados témpanos de dolor
que se arrastraban impasibles
por sus vasos, rasgándolos,
haciéndolos jirones en cada recodo.
Añoraba la certeza de si volvería
a llegar la primavera.
3.9.08
Lejos.
El teléfono me habla con tu voz muerta.
Muerta.
Son los momentos en que uno se acuerda de que existe.
La muerte.
La veo en tus ojos vestidos de negro.
De luto.
Se siente en el nudo de la corbata, que empieza a apretarme.
Lentamente.
Estalla detrás de mis pupilas.
Desangrándolas.
Espera una palabra.
Impaciente.
Y ahora vive en mis oídos.
Para siempre.
Noche
Vaivén insoportable
pesadilla en la madrugada
el corazón anhelante
las entrañas asoladas
las imágenes, los juegos,
lágrimas y palabras
difunden en la noche
desgarrando el alma
no hay sueños, ni ilusiones
sólo oscuridad, no habrá alba
2.9.08
Prokofiev
Sonrisas negras
de voces afiladas.
Acantilados imposibles,
las olas sangrando.
Tu carcajada de navaja
rebota en la pared.
Tiembla el piano,
estallan mis oídos.
Y un charco de tinta
salpica la sala.
7.8.08
3.8.08
Puedes poner una carcajada
en la palma de mi mano
o puedes tocar eternamente.
Podemos decirle al elefante
que baje del alféizar
y nos dedique su mejor sonrisa.
Podrías llevar témperas
y pintábamos el mar
de puntitos de colores.
Voy a llenar la jaula
con estas mariposas negras
mientras tocas eternamente...













